Islas Ecológicas, otra solución a la eliminación de residuos

La recogida selectiva se realiza a través del sistema “puerta a puerta” (recogida domiciliaria). Se trata de un método de gestión de residuos, basado en la recogida sistemática de residuos urbanos en los hogares de los ciudadanos. De esta manera, gracias a la simplicidad del sistema y al poco esfuerzo que requiere por parte de los usuarios, se pueden obtener resultados considerables en cuanto a la cantidad de recolección selectiva.

Aunque eficiente, esta modalidad tiene algunos inconvenientes, como la falta de posibilidad de entregar objetos voluminosos o ciertos tipos de materiales o sustancias en los residuos, y también la dependencia de un horario y tiempo de recogida precisos.

Las Islas Verdes se presentan como una oportunidad para resolver estas cuestiones y son de fundamental importancia para todo el sistema de recolección selectiva.

Son áreas de terreno delimitadas, cercadas y vigiladas, donde algunos residuos se recogen por separado. Las islas ecológicas se encuentran en muchos municipios italianos y son de gran utilidad para los residentes, que pueden traer residuos no desechables, especiales, voluminosos o peligrosos, es decir, todo lo que no entra en los contenedores de recogida selectiva.

Para que sirve la isla ecológica

El objetivo principal de una isla ecológica, también conocida como ecoisla, es por lo tanto evitar la eliminación en vertederos, permitiendo así el reciclaje de otros materiales y respetando mejor el medio ambiente.

Respetando ciertos horarios de apertura y cierre, la mayoría de estas instalaciones están abiertas todos los días y, por lo tanto, garantizan al ciudadano la posibilidad de entregar sus residuos todos los días.

En su interior, en espacios adecuados y con la ayuda del personal de la isla, se puede disponer de forma absolutamente gratuita de: electrodomésticos; sanitarios y restos de la restauración doméstica, de madera voluminosa (muebles, escritorios, etc.), mixta (sillones, sofás) o de hierro (redes de cama, estanterías, etc.).); pinturas y disolventes; baterías de plomo (de coches, motos y camiones); bombillas (de neón, halógenas, fluorescentes o de bajo consumo); aceites minerales y vegetales (de cocina, de motor o de fontanería) y algunos productos químicos domésticos claramente contaminantes (detergentes, aerosoles, insecticidas, herbicidas, etc.).

Los contenedores de las islas ecológicas pueden ser del tipo de campanas subterráneas, de sótano o de superficie. En cuanto a los sistemas subterráneos, éstos pueden basarse en el uso de contenedores tradicionales o en el enterramiento de compactadores desmontables; estos últimos son muy convenientes incluso en la ciudad, cuando el espacio físico es escaso, ya que un solo compactador de 10 m3 saca unos 20 contenedores de la carretera.

Además, algunos municipios ponen a disposición de sus ciudadanos una furgoneta equipada para la recogida de residuos voluminosos. Esta especie de isla ecológica “itinerante” recorre diariamente las calles deteniéndose en puntos predeterminados. El servicio es gratuito.

Hoy en día en Italia hay más de 3.500 islas ecológicas, y el número de personas que van allí a entregar sus residuos está creciendo constantemente.

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